Llegó el punto en el que me cansé de tejer bufandas.
Comencé a tejer guantes y calcetines.
Tambien me aburrí.
Como sabia que tenia tiempo de sobra estando en casa, me dí cuenta que las actividades diarias, rutinarias, no serían suficientes como para calmar mis ansias.
Hice unas agujas pequeñas de madera.
Me entretejí los dedos.
...
febrero 25, 2008 | | . Cuando Llueve
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